Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.
El pasado jueves, el poeta Luís García Montero estuvo en el aula magna de mi facultad presentando su nuevo libro, Vista Cansada.José Carlos Mainer fue el encargado de presentar el libro, y después, el propio Luís recitó algunos de los poemas incluídos en el libro.
Al final de la presentación, el poeta, al que considero uno de los mejores de la literatura actual, me dedicó mi libro (A Carolina, con mi mejor amistad en la poesía)
El libro comienza con unos versos dedicados a su mujer, la también escritora Almudena Grandes: "Como siempre he vivido/ con los pies en las nubes,/ necesito el amor/ para poner las manos en la tierra".
Según el autor, el título del libro tiene un doble significado: "Por una parte, el título lo puso el oculista cuando me dijo que tenía que ponerme gafas, y, por otra, me permite hablar de esa edad, los 50, en la que uno tiene ya experiencia de gente que hablaba de la paz y que ha acabado desencadenando una guerra".
Aunque todavía no he leído el libro en profundidad, estoy segura de que me va a encantar, como ya lo hizo su "Habitaciones separadas". De momento, las poesías que he leído de este libro tienen muy buena pinta. A continuación voy a escribir una poesía de este libro. Se titula Colliure y, según contó el poeta en la presentación a la que fui, se inspiró en un viaje que realizó a Colliure con un grupo de amigos, guiados por el recientemente fallecido Ángel González. Siguieron el camino que hizo Antonio Machado junto a su madre, Ana Ruíz, cuando se exhiliaron a este pueblecito de Francia. Que maravilla escuchar a Luís García Montero hablar sobre Antonio Machado. El mejor poeta actual hablando sobre el mejor poeta de todos los tiempos (al menos para mí)
COLLIURE
Un rincón en el mundo
detrás de una frontera,
o detrás de los años y los amaneceres
con la esquina doblada
como la página de un libro,
o detrás de las curvas de una guerra.
Se conmueve el camino a la orilla del mar.
Parece un látigo en el aire
de febrero lluvioso.
Cuando baja del coche,
Ángel González duda,
pone sus pies heridos en la historia
y sube muy despacio,
entre muros franceses
y casas repintadas
con el azul de los veranos,
hasta llegar al cementerio.
Lo que nos trae aquí,
no es el sol de la infancia.
Los lugares sagrados nos permiten vivir
una historia de todos en primera persona.
Las flores de la tumba de Machado
imitan el color de una bandera
sagrada por mandato
de mi melancolía.
Aquellos que perdimos una vez,
y el frío de las manos, la palabra en el tiempo,
el dolor de las vidas que se cortan
en el cristal de los destinos rotos,
descansa hoy, casi desnudo,
en una tumba del poeta.
¿Cuándo llegamos a Sevilla?,
preguntaba su madre al entrar en Colliure.
Qué difícil la suerte
de los pueblos que viven protegidos
por la misericordia de un poema.
Qué difícil la última
soledad de Machado.
La luna llega al mar,
el mar llega a Sevilla,
nosotros a un recuerdo
y a esta pálida,
desarmada emoción
de compartir una derrota.
En la entrada de esta semana, voy a escribir algunas poesías de mi poeta preferido, Antonio Machado. Esta primera no es de las que mas me gustan, pero fue la primera que leí suya, y por la que comencé a leer sus obras:NOCTURNO
A Angel Gonzalez
Aplauden los semáforos más libres de la noche,
mientras corren cien motos y los frenos del coche
trabajan sin enfado. Es la noche más plena.
Ninguna cosa viva merece su condena.
Corazones y lobos. De pronto se ilumina
en su sillín con prisas la línea femenina
de un muslo. Las aceras, sin discreción ninguna,
persiguen ese muslo más blanco que la luna.
Pasan mil diez parejas derechas a la cama
para pagar el plazo de la primera llama
y firmar en las sábanas los consorcios más bellos.
Ellas van apoyadas en los hombros de ellos.
Una federación de extraños personajes,
minifaldas de cuero, chaquetas con herrajes
y el hablador sonámbulo que va consigo mismo,
la sombra solitaria volviendo del abismo.
Luces almacenadas, que brotan de los bares,
como hiedras contratan las perpendiculares
fachadas de cristal. Hay letreros que guiñan,
altavoces histéricos y cuerpos que se apiñan.
El día es impensable, no tiene voz ni voto
mientras tiemble en la calle el faro de una moto,
la carcajada blanca, los besos, la melena
que el viento negro mueve, esparce y desordena.
Yo voy pensando en ti, buscando las palabras.
Llego a tu casa, llamo, te pido que me abras.
La ciudad de las cuatro tiene pasos de alcohólica
Desde el balcón la veo y como tú, bucólica
geometría perfecta, se desnuda conmigo.
Agradezco su vida, me acerco, te lo digo,
y abrazados seguimos cuando un alba rayada
se desploma en la espalda violeta de Granada.
No pude evitar comprar el libro, y el amable poeta me lo dedicó (…Para la estrella de tu cielo siempre es de día…). Las páginas del libro estaban repletas de poesías que hablan de los sentimientos humanos, de la paz, la libertad y de las cosas que nos son prescindibles aunque nos parezca que no.“Llevo un sombrero de viento
y unos zapatos de tierra.
Soy caminante sin
tiempo. Soy amador sin medida.
Hoy aquí, y mañana ¡que importa
donde…!”
La poesía que da fin al libro es la siguiente:“No puedo envidiar al millonario
Porque amo la libertad y no el dinero”
Para terminar, me gustaría mostrar mi admiración por este autor, que anda deambulando por la vida haciendo lo que más le gusta.“Muchas lunas han pasado
desde que dejé tierra firme.
Preferí los peligros
de la mar
a la monotonía ciudadana.
…¿Hasta cuando resistirá mi precaria
balsa
el avanzar y avanzar contra la corriente?”
Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado un amigo que espera, olvidado un alma que perdona, destruido un corazón que llora.(Daniel González)
Un libro abierto es un cerebro que habla, cerrado un amigo que espera, olvidado un alma que perdona, destruido un corazón que llora.(Daniel González)