jueves, 29 de mayo de 2008

Hay que vivirse

El otro día, leyendo el ADN, vi esta columna de Ángela Becerra. Y me gustó mucho, así que he decidido compartirla con vosotr@s.

HAY QUE VIVIRSE

Morir es seguro. Vivir es incierto. Precisamente por eso, porque después de morir ya no podremos hacer nada por nosotros mismos, es ahora cuando tenemos que vivir, esa gloriosa palabra de cinco letras y dos uves de victuria que resume la plenitud, cuando podemos convertir lo incierto deseado en lo cierto transpirado. Cuando somos capaces de despertar sueños, multiplicar risas, abrazar sentimientos y bailar con nuestras neuronas. Cuando tomamos solvente conciencia de que bajo ningúnconcepto vinimos al mundo a sufrir, sino a resolver desde la eficacia, a ayudar desde el pragmatismo, a entender a otros desde la fuerza que da el creer en nosotros mismos.
Vivir plenamente es saber tejer los fríos hilos de la razón para después envolvernos en la calided del sentimiento y la ilusión. Es introducir tu masa de amor en un horno ajeno sabiendo que te devolverá un pan tierno y comestible, es saber que el paso de los años estrechará lianas y no creará óxidos, es mirarse en otro y encontrarse en él y en ti, es potenciar y potenciarse, abrirse y no renunciarse, amar y amarse. Es convivir y no conmorir.
Nuestra esquela será el último certificado de nuestra fragilidad, la post-data de nuestra biografía y el prólogo de nuestra eternidad, ese inmedible misterio que jamás morirá.
Por eso cada día tenemos que procurar hartarnos de vivir: ¡para dejar a la muerte bien jodida!

Ángela Becerra